Llamar a las cosas por su nombre. Un verdadero reto para los católicos

Por Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares. Publicado en la Web del Obispado de Alcalá el 25 de Septiembre de 2014

1. El Presidente del Gobierno de España y del Partido Popular ha confirmado la retirada de la reforma de la ley del aborto que pretendía “limitar” cuantitativamente el “holocausto silencioso” que se está produciendo. Mantener el derecho al aborto quiebra y deslegitima el supuesto estado de derecho convirtiéndolo, en nombre de la democracia, en una dictadura que aplasta a los más débiles. Ninguna ley del aborto es buena. La muerte de un solo inocente es un horror, pero “parecía” que “algo” estaba cambiando en las conciencias de algunos políticos relevantes respecto del crimen abominable del aborto (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 51).Dicho esto conviene denunciar, con todo respeto a su persona, que el Presidente del Gobierno ha actuado con deslealtad respecto a su electorado al no cumplir su palabra en esta materia, explicitada en su programa electoral; también ha actuado con insensatez pues ha afirmado que lo sensato es mantener el “derecho al aborto”, es decir, el derecho a matar a un inocente no-nacido, el crimen más execrable. Además ha faltado a la verdad, pues su partido tiene mayoría absoluta en el Parlamento y, sin embargo, afirma que no hay consenso, algo que no ha aplicado a otras leyes o reformas infinitamente menos importantes.

El PP deja libre a su electorado

Por Fernando de Haro, Director de Páginas Digital. Publicado en Páginas Digital el 20 de Septiembre de 2014

Habría sido una buena ley. La de protección al no nacido. Pero ya sabemos que no va a salir adelante. El PP está convencido de que le restaría votos y prefiere aparcarla.

El valor de la palabra dada

Por José Miguel Serrano Ruiz-Calderón, Profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Miembro del Comité de Bioética de España. Publicado en la Razón el 21 de Septiembre de 2014 y en su Blog de bioética y libertades públicas. Eutanasia y dignidad de la vida.

Cuando el Gobierno Zapatero, maximalista rompedor de acuerdos constitucionales, radical, que pretendió expulsar a la mitad del espectro político español del orden político reconstruido, revanchista, constructor de un cordón sanitario contra el Partido Popular, lanzó la Ley Aido, el Partido  ahora gobernante entendió que la citada norma, que pasaba por encima de las exigencias constitucionales de protección de la vida humana naciente, era una norma inconstitucional.

Entrevista a Juan Carlos Girauta: "Es una frivolidad que el PP vaya a dejar ahora la ley del aborto como la dejó Zapatero"

Por José María Gutiérrez Montero, publicado en Páginas Digital el 20 de Septiembre de 2014

¿Es posible que surja una tercera fuerza constitucionalista en España? ¿Es conveniente?

Es posible y además es deseable. Es posible porque ahí está la masa crítica. Los que han votado C’s o UPyD son una España constitucionalista, que busca la regeneración, y que se presenta como alternativa, por un lado, a los dos grandes partidos, y por el otro lado, como alternativa a las salidas revolucionarias como puede ser Podemos, que ha crecido de forma espectacular y que es un verdadero síntoma de la crisis. Por lo tanto, sí es posible y deseable esa tercera fuerza constitucionalista que quiere regenerar el país.

Genes e inteligencia, revisited

Por Javier Novo. Profesor de Genética de la Universidad de Navarra, publicado en A ciencia Cierta el 11 de Septiembre de 2014. Deja un comentario

En genética humana, una de las mejores formas de medir la heredabilidad, o sea, la influencia que tienen los genes en la variación de un carácter en una población, es comparando lo que sucede en parejas de gemelos idénticos (monocigóticos) y en parejas de mellizos. Años de investigación han puesto en evidencia la alta heredabilidad de muchas enfermedades y de otros rasgos corporales. Uno de los que suele captar la atención de los medios, lógicamente, es la “inteligencia” o el cociente intelectual (IQ). Y sin embargo lo que sucede con el IQ (y con otros rasgos) es curioso: sabemos que su heredabilidad es alta y por tanto la influencia de la genética es clara, pero los genes responsables se nos han resistido y nadie ha encontrado (por ahora) variantes genéticas que se asocien con una aumento claro de las capacidades intelectuales.

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