Asociación CiViCa

La Asociación CiViCa es una respuesta de expertos en los aspectos científicos, médicos, sociales, éticos y jurídicos para contribuir a crear un estado de opinión pública favorable a la dignidad del ser humano en todas las etapas de su desarrollo, desde la fecundación hasta la muerte natural.

Filosofía biológica de Leonardo Polo

TORRES-LOPEZ JOSEMARIA.  2016.  Filosofía biológica de Leonardo Polo. Filosófic. :366.

El final del siglo XX ha estado marcado por un avance sin precedentes en la investigación biológica. En todas sus áreas (genética, neurología, sanidad, etc.) los descubrimientos han sido abundantes y el saber no ha hecho más que ampliarse. Pero ¿se sabe por eso mejor qué es un ser vivo? ¿Qué es la vida biológica, cuáles son sus principios? La misma evolución necesita todavía hoy una importante respuesta. Leonardo Polo es uno de los filósofos que se ha atrevido a enfrentado a estas difíciles temáticas. Para ello utilizó un propio y particular método filosófico al que denominó: el abandono del límite mental. Este libro pretende mostrar los originales y sugerentes aportes desarrollados gracias a este método. Nociones básicas del viviente, tales como alma, acto, potencia, causalidad y naturaleza, son reconsideradas y ampliadas en este planteamiento. Asimismo, ha introducido algunas nuevas perspectivas y conceptos que estimulan a enfrentarse con el saber biológico actual. Así son, concretamente, las nociones del viviente como tricausalidad, el código genético como potencialidad formal, las facultades orgánicas como “sobrantes formales” o la explicación de la evolución biológica a través del modelo de propagación de la luz. Estas son algunas de las propuestas que se presentan en este libro como respuesta a la intrigante pregunta por la vida.  

Josemaría Torres López (Madrid, 1981), sacerdote, es licenciado en Ciencias Biológicas y doctor en Filosofía. Trabajó durante dos años como ayudante en el departamento de Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid. Este trabajo es fruto de su investigación para obtener el doctorado en Filosofía en la Universidad de la Santa Cruz (Roma) .Precedentemente a este trabajo, realizó un estudio sobre E. Schrödinger en relación a su aportación a la teoría de la vida como información biológica.

21/3 más que un día de un mes, es una vida.

Por José Manuel Belmonte (Dr. en Ciencias Humanas por la Universidad de Estrasburgo, miembro de CiViCa)
 
En una sociedad normal, cualquier ciudadano tiene el derecho a expresar libremente lo que quiera. El único límite es la libertad de los demás y el respeto que merecen. El Estado, en cualquier país, solo tiene que garantizar ese ejercicio.
 
Ejercer ese derecho y respetar a quien lo haga es la forma civilizada de convivir y de vivir en comunidad.
 
Cada uno es responsable de las decisiones que tome y también de sus acciones u omisiones. Esa responsabilidad es, por supuesto, personal e individual; pero afecta a decisiones colectivas, en leyes y normas que implican a otras personas que tienen que intervenir en una determinada acción.

Ser lo que se es

Por José María Montiu de Nuix, doctor en filosofía, sacerdote, matemático, socio de CiViCa

La grandeza de la persona humana consiste en “ser” lo que “se es”, llevando así a plenitud lo que uno mismo “es”. Una piedra puede devenir una bella escultura. Mil veces mejor es que un “padre” sea un “buen padre”, o que una “madre” sea una “buena madre”, o que una “esposa” sea una “buena esposa”, que no que dispongan de muchas habilidades o que hagan la vuelta al mundo en ochenta días. Una persona puede devenir una persona buena; un niño, un hombre bueno; una niña, una mujer buena; un “ser”, un “ser bueno”. Alcanzando así la perfección, la “perfección del ser”. Perfección que ha de encontrarse en conformidad con la condición sexual realmente “inherente” al propio ser, la cual está verdaderamente “inscrita” en la propia “naturaleza”. En esto está la verdadera felicidad de la persona humana, el “ser feliz”.  

La bioética ha muerto. ¡viva la ética médica!

Por José María Barrio Maestre. Doctor en Filosofía. Profesor titular de Filosofía de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid.

 

El objeto de este artículo es mostrar la crisis paradigmática que vive la bioética académica. Desde que una parte importante del gremio de los bioeticistas comenzó a relativizar la prohibición ética de dar muerte a un ser humano inocente, de una forma u otra comenzó a aliarse con la industria de la muerte: el negocio del aborto provocado y, después, de la eutanasia. La tesis de este trabajo es que al cruzar ese Rubicón la bioética se ha corrompido, y ha perdido su conexión con el discurso ético, político y jurídico. Sólo cabe esperar que resurja de sus cenizas si recupera el «tabú» de la sacralidad de la vida humana, algo para lo que la Ética Médica podría suministrar una ayuda inestimable, pues aún se conserva ahí la referencia de que «un médico no debe matar», si bien en forma excesivamente «discreta», y algo «avergonzada». De todos modos, los médicos con conciencia saben más de ética que la mayor parte de los bioeticistas.

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