Proteger a nuestros hijos… del autismo

Por José Manuel Belmonte (Dr en Ciencias Humanas por la Universidad de Estrasburgo, miembro de CíViCa) y Frank W Kures
 
¿A quién no le preocupa la salud de sus hijos? ¿También en el caso del autismo?  Partiendo de esa preocupación, tal vez podemos hacer algunas aclaraciones de interés. No sabemos  mucho los padres, de lo que le ponen a nuestros hijos y menos, de vacunas. ¿Es importante? ¿Somos demasiado confiados? Evidentemente cada uno debe (o debería) saberlo.
 
Según los estudiosos, no parece tan  claro ni evidente lo que nos han venido contando. Se dice que el autismo es de  origen desconocido, aunque con bastantes sospechas genéticas y ambientales.  “La evidencia científica sugiere que en la mayoría de los casos el autismo es un desorden heredable.  De hecho es uno de los desórdenes neurológicos con mayor influencia genética que existen. Es tan heredable como la personalidad o el coeficiente intelectual”. Es decir, que  “en definitiva, está claro que el autismo es genético y se obtiene, por lo general, en parte del padre y en parte de la madre. Sin embargo no se ha demostrado que estas diferencias genéticas, aunque resultan en una neurología atípica y un comportamiento considerado anormal, sean de origen patológico”. http://es.wikipedia.org/wiki/Autismo. Para entendernos,  que estas diferencias genéticas sean causadas por una enfermedad, provocada ya después de nacimiento. ¡No da igual!
 
Es conocido nuestro interés por este problema, y lo hemos tratado en diversas ocasiones:(Vínculo potencial vacuna autismo, 16-10-2010; La alternativa no solo es posible: ya existe, 22-10-2010; Autismo, vacunas y aborto provocado. Continúa la polémica, 25-05-2011; Una epidemia que estamos exportando: el autismo 25-08-2011) publicados en este mismo medio.  Alguien, nos comentaba, no hace mucho: ¡Ojalá las asociaciones de médicos especialistas en autismo y los padres de niños autistas y los padres en general, pudiesen conocer lo que está revelando la Dra. Deisher!   Pues, a continuación vamos a intentar contarlo.
 
Lo hacemos dela mano de Sound Choice Pharmaceutical Institute, porque lanza un mensaje claro y rotundo: “ayúdenos a proteger a nuestros hijos”; y porque es así de tajante: CONFIRMADO: ¡El autismo regresivo no es genético! (Dra. T. Deisher, artículo aparecido en el Newsletter de Sound Choice Pharmaceutical Institute, de junio 2012).
 
La Dra. Deisher puntualiza: “Una enfermedad con cientos de diversas mutaciones asociadas no puede ser una enfermedad genética. Uno no tiene que ser un científico “de vanguardia” para descifrar eso. Aunque la información estaba dispersada en tantas publicaciones distintas, en Sound Choice la hemos reunido toda. Finalmente los científicos “de vanguardia” se han puesto al corriente de lo que hemos sabido desde hace años. Han secuenciado a genes de niños con el autismo regresivo y, como era de esperar, descubrieron que el autismo regresivo está asociado con cientos de distintas mutaciones que no se hallan en los padres. Ahora lo sabemos todos: el autismo regresivo no es una enfermedad genética”. 
 
A continuación Deisher recuerda los tres estudios de junio 2011 (en la Revista “Neuron”) e informa de varios estudios adicionales publicados en primavera de 2012, confirmando aquellos primeros estudios de secuenciación y demostrando que “los mutaciones de novo aumentan en gran manera el riesgo del trastorno del espectro de autismo. De novo significa no heredado de los padres”. Resultado, “estas publicaciones refutan completamente la teoría de que el autismo regresivo es una enfermedad genética”. Es una conclusión muy importante.
 
Desde esa base de enfermedad no genética, asociada con disparadores ambientales, se puede seguir avanzando por dos caminos: 1) mejorar el diagnóstico, y 2) facilitar y promover la prevención. Todo ello para evitar que la población infantil siga contrayendo trastornos del espectro de autismo, y en caso de que la enfermedad ya se haya contraído, detectarla y diagnosticarla  cuanto antes, así como el grado de severidad de la misma, con el fin de que la ayuda les llegue cuanto antes. “El autismo es una incapacidad para toda la vida y no acorta la longitud de la vida. La mayoría de los niños autistas necesita supervisión para siempre”(Deisher).  ”El apoyo familiar es de gran utilidad. Los padres deben saber que la alteración autista no es un trastorno afectivo relacionado con la crianza. Es recomendable buscar y mantener contactos con asociaciones para padres de niños autistas”. (http://www.guiainfantil.com/salud/cuidadosespeciales/autista.htm). Y claro está, saber qué  ha provocado la enfermedad, o cual es la causa que la ha  desencadenado. Es clave.
 
Por eso, la prevención, parece prioritaria. Y hay que ser conscientes de la gravedad de la situación. Sobre todo si se tiene en cuenta el dato de que, en Estados Unidos, como dice la doctora: “con nuestra tasa actual de nacimientos estamos generando cada 24 horas 123 niños que tendrán autismo antes de su octavo cumpleaños”. ¿Cómo que estamos generando? ¿Quién? ¿Por qué? El dato que ofrece Sound Choice, es pavoroso y casi alarmante.
 
“Ahora sabemos que estamos buscando disparadores ambientales que ocurrieron en los EE.UU. entre 1980 y 1984, 1987 y 1991, y 1995 y 1998 que podían causar que cientos de nuevas y diversas mutaciones surgieran en nuestros hijos”.  ¿Cuál ó cuales pudieron ser  esos disparadores? ¿Radiación, productos químicos, luz ultravioleta o ADN ajeno?
 
Según los investigadores no hay constancia de los primeros, sólo del  último dato, es decir,  “Lo que sí se correlaciona a los años en que las tasas de aumento del trastorno del autismo aumentaron  en EE.UU.  es el cambio a, o introducción de, vacunas contaminadas con el ADN fetal abortado y un retrovirus”.  Es decir, las vacunas manchadas. Pero lamentablemente, “Ningún esfuerzo serio se ha hecho-a nivel oficial- para explorar esta obvia posibilidad”. (Estamos hablando del país más poderoso e influyente. ¡Hay muchos intereses económicos, farmacéuticos y políticos! (Una muestra: El 27 de abril 2012 dos antiguos empleados de laboratorio de Merck presentaron ante un Juez Federal de Distrito una demanda contra Merck básicamente por certificar falsamente que su vacuna de mumps (parodititis) tenga una tasa de eficacia de 95%. Como se alega en el documento de 55 páginas, está en cuestión, entre otras cosas, el monopolio de dicha vacuna).
 
La investigación privada, concretamente la de Sound Choice Pharmaceutical Institute, avanza lentamente. Necesitan ayuda. La Dra.Theresa Deisher, en el artículo, citado hace casi una llamada desesperada: “Si nuestra investigación no progresa, y rápidamente, seguiremos perdiendo 123 niños cada día a la enfermedad del autismo. Seguiremos contaminando nuestros productos y a nuestros cuerpos con restos fetales abortados, y eso contamina asimismo a nuestros corazones. Sea Ud. pro-vida o pro-elección, sepa que la mercantilización de los restos de otros seres humanos nos degrada a todos. ¡Apoyen a nuestra investigación! Ayúdennos a salvar a los bebés del aborto y ayúdennos a salvar a los niños ya nacidos de la enfermedad devastadora del autismo…usen las redes sociales para difundir esta información de manera que la gente pueda enterarse de lo que hay en sus vacunas;  para que pueda decir NO gracias a los fabricantes de vacunas, y para que nos apoyen (ayuden), si pueden”. (www.soundchoice.org) .Puede verse también el video de Debi Vinnedge, de "90 minutos de documentación sobre el uso de líneas de células fetales en las vacunas y las graves consecuencias que esta práctica ha acarreado a nuestra sociedad actual”(http://www.cogforlife.org/dvd2/)
 
El tema, pues, no está resuelto. Está encauzado, pero… ¿para cuándo la vacuna limpia? ¡Todas! Y mientras la polémica entre la financiación de las investigaciones farmacéuticas se resuelve, los padres ¿qué hacemos?
 
La respuesta es buscar, preguntar; si bien, como afirma José Luis Cuesta, presidente de la Asociación Española de de Profesionales del Autismo, «no se debe caer en el error de confiar en cualquiera. En los centros especializados y en las asociaciones pueden encontrar las mejores respuestas». El autismo, un síndrome que definió en 1943 un psiquiatra de origen austriaco llamado Leo Kanner, aún no tiene cura. ¡Hay que seguir investigando, como dice la Dra Deishe! La salud de nuestros hijos puede estar en juego de por vida.
www.autismo.org.es/
http://www.autismoenred.com/
http://discapacidad.ideal.es/2011/02/autismo-en-red-el-portal-accesible-2-0-para-personas-con-autismo-y-necesidades-especiales-de-comunicacion/