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Ética Social

Ética Social

3/3/2010
Enemistad innecesaria
Por Fernando de Haro (Periodista Jefe de Informativos de Popular TV. Publicado en PáginasDigital

El ex presidente del Tribunal Constitucional esperó hasta el final. Casi todos los asistentes habían abandonado ya el Salón de Actos del Colegio de Abogados de Madrid en el que se había celebrado la mesa redonda sobre libertad religiosa y libertad de conciencia, organizada por la Asociación Péguy. Fue entonces cuando José Gabaldón, en un tono discreto, casi confidencial, le dijo al director general de Asuntos Religiosos: "José María, todas las necesidades que has mencionado existen, para resolverlas no hace falta una ley, basta con una buena regulación administrativa".

José María Contreras había explicado unos minutos antes por qué consideraba necesario cambiar la Ley de Libertad Religiosa: "es necesario que se garanticen previsiones para espacios dotacionales, en los que construir lugares de culto; regular la seguridad social de los ministros de culto, establecer quiénes son esos ministros de culto, su inviolabilidad, regular el descanso semanal...". Dibujaba así una nueva normativa. Habrá que ver si el anteproyecto del Ministerio de Justicia se queda en cuestiones de ordinaria administración.

Pero en cualquier caso la mesa redonda sirvió para que un representante del Gobierno, un ilustre catedrático de Derecho Eclesiástico como Rafael Navarro Valls y un prestigioso y joven sociólogo, Fernando Vidal, adscrito a la corriente Cristianos Socialistas, dialogaran sobre la oportunidad y el reto que supone esta nueva modernidad, la del siglo XXI, que se ha convertido en una modernidad religiosa. En la España en la que sólo hablamos "con los nuestros" y en la que la razón cada vez se estrecha más, el Colegio de Abogados de Madrid fue el escenario de una conversación inusual.

Los datos son claros. Entre el 70 y el 80 por ciento de los españoles se declaran católicos, hay en nuestro país más de un millón de musulmanes, un millón y medio de cristianos de confesión evangélica y 600.000 ortodoxos. Los organizadores los presentaron sin neutralismos: el creciente pluralismo no borra el peso de la tradición católica. ¿Qué supone este evidente protagonismo de lo religioso? Vidal se mostró muy positivo, las teorías tradicionales de la secularización no sirven para explicar la sociedad actual. "Las religiones son bienes públicos, son bienes para todos -afirmó el sociólogo-. Necesitamos todas las tradiciones sapienciales". Vidal rechazó una construcción de la ciudadanía común que prescinda del hecho religioso, "lo religioso es una fuente de construcción de la ciudadanía". Y sobre lo religioso -añadió- hay una profunda censura en España, porque no se puede hablar de ello, no se puede reconocer en público como una fuente de sociabilidad. "Cuando un inmigrante musulmán llega a España se le puede facilitar información de todo tipo de asociaciones o de ONG que le pueden prestar ayuda, pero se excluye a las organizaciones religiosas". Vidal añadió que la valoración de lo religioso debe estar acompañada de una nueva tolerancia, una tolerancia responsable que no se desentiende de los demás y que no es individualista.

Contreras también reconoció el valor público de las confesiones religiosas, "lo religioso ocupa un papel en la vida social pero hay que encontrar un punto medio entre el clericalismo y el anticlericalismo, las confesiones pueden actuar en el espacio público como cualquier otro grupo". ¿Cómo se concreta ese punto medio? Contreras construye su discurso rebatiendo, aunque sin mencionarlos, a los que identifican ser español con ser católico. "Al catolicismo no hay que tratarlo ni con más ni con menos privilegios". Pero su interpretación -es catedrático de Derecho Eclesiástico- de la regulación constitucional relativiza el principio de cooperación con las confesiones religiosas y, en concreto, con la Iglesia católica, regulado en el artículo 16.3 de nuestra Carta Magna. "Antes que el 16.3 -asegura- está el 16.1, que habla de la aconfesionalidad y, antes, la regulación de la igualdad". El director de Asuntos Religiosos postula una cooperación con las confesiones sometida a la igualdad, lo que en la práctica puede suponer una disolución de la valoración positiva que hace nuestra Carta Magna. No quiere mostrarse, de todos modos, radical: "el principio de igualdad no significa uniformidad". Contreras detalla su concepción de la libertad de conciencia y se adivina en sus palabras cómo pueden limitarse las expresiones públicas del hecho religioso. Argumenta que la libertad religiosa es una concreción de la libertad de conciencia, sugiere que ante un posible conflicto entre las dos debe primar la libertad de conciencia. Es el argumento de la sentencia de Estrasburgo sobre los crucifijos. El debate coge altura jurídica.

Navarro Valls asegura que las dos libertades son diferentes: "la libertad religiosa tiene un objetivo claro: Dios; mientras que la libertad de conciencia tiene el objetivo de vivir con la Verdad y el Bien, aunque no sea de origen religioso". Aparece la distinción entre el carácter individual de la libertad de conciencia y el carácter social e histórico de la libertad religiosa. Navarro Valls recuerda las aportaciones que han realizado las confesiones religiosas a la vida democrática en Estados Unidos y en Europa, movilizando a millones de personas para que lucharan a favor de los derechos humanos. El catedrático de Derecho Eclesiástico señala que en las relaciones entre la Iglesia y el Estado siempre se corre el riesgo de los extremismos, de las ideocracias y de la teocracia. "El laicismo está cerca de la ideocracia, es la gran tentación de comienzos del siglo XXI". A Navarro Valls, por eso, no le gusta la idea de una nueva ley, de la que dice no saber nada.

Falta poco para concluir la mesa redonda. Los organizadores siguen siendo poco neutrales. El moderador, ante el posible conflicto entre libertad religiosa y libertad de conciencia, termina aportando su experiencia. "La experiencia religiosa es expresión de las preguntas últimas sobre el significado de la vida, de la muerte, de las exigencias de significado". Este nivel -añade- es común a todos los hombres y permite el encuentro entre todos. El cristianismo no censura la experiencia religiosa, la respuesta potencia la pregunta. El cristianismo, al afirmar la encarnación de Dios, no es enemigo del camino que hace cada hombre obedeciendo a su conciencia. "Por el contrario -concluye-, el cristianismo, los cristianos, amamos el camino que cada hombre hace ejerciendo su libertad de conciencia. Una libertad religiosa ejercida religiosamente es profundamente amiga de la libertad de conciencia, de la libertad de conciencia de judíos, de musulmanes y de no creyentes. Una experiencia auténtica del cristianismo, es decir, histórica y pública, entendida como expresión del deseo de significado y de plenitud, hace bien a todos". Enemistad innecesaria.


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1/10/2009
¿Es viable una "cultura atea"?

Por el Prof. Julio Gonzalo (Catedrático de Física del Estado Sólido - Univ. Autónoma de Madrid)
Según Voltaire (1694-1778) la religión -él se refería al Cristianismo- es buena para las criadas y para los sastres, no para la "elite", para las personas educadas. Una sociedad sin religión sería una sociedad sin moral y una sociedad sin moral no tardaría en descomponerse.

Sin embargo eso no es lo que sostienen los "libre pensadores" de hoy, herederos de Marx, de Darwin (sobre todo de Darwin) y de Nietzsche. Antes de ocuparnos de algunos de esos "apologistas" contemporáneos del ateísmo, permítasenos notar que a lo largo del siglo XX hubo intentos notables de establecer culturas y sociedades básicamente ateas, como lo fue -fugazmente- el Nazismo alemán (de clara inspiración Darwiniana y Nietzscheana) y, en mucho mayor medida, el Marxismo-Leninismo ruso. El primero se saldó con más de diez millones de víctimas (en sólo diez años), y el segundo con más de treinta millones (sin contar las víctimas de la Revolución Cultural China y sus secuelas) en los años que van de Octubre de 1917 a Agosto de 1991.... sigue ( PDF)


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1/2/2009
El transhumanismo y sus implicaciones bioéticas

El transhumanismo es otra de esas invenciones del postmodernismo que lo invade todo y que bajo la apariencia de un movimiento cultural, intelectual, científico y tecnológico pretende proyectar y orientar el futuro biológico de nuestra especie, librándola de todo aquello que se supone negativo. Una ensoñación que se basa en las nuevas tecnologías como la nanotecnología, la robótica, la inteligencia artificial, la biotecnología, la neurobiología, la biiología molecular, etc. en un "totum revolutum" al servicio de una mejora de las características físicas e intelectuales de los seres humanos. ¿Quiénes y cuántos?

Esta mezcla de eugenesia liberal y materialismo biológico que reduce al ser humano a materia moldeable, pretende librarnos del envejecimiento, los sufrimientos, las limitaciones intelectuales, etc. Pero en realidad plantea un sin fín de interrogantes incluso en sus propios objetivos, más teóricos que reales, pero sobre todo en aspectos éticos.

En el siguiente artículo, la
Dra. Elena Postigo Solana (Profesora de Bioética y Antropología de la Univ. CEU San Pablo y miembro de CíViCa) hace un fino y acertado análisis sobre el movimiento transhumanista y las cuestiones bioéticas que plantea:
Transumanesimo e postumano: principi teorici e implicazioni bioetiche
Medicina e Morale 2009/2: 267-282


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12/12/2008
La Mujer-Madre. Un valor que renace
Un esclarecedor Artículo de la
Dra. M. Dolores Voltas (Médico Endocrinóloga y Fundadora de Cívica), en Cuadernos de Bioética, Vol. 19, Núm. 67, 2008, pp. 525-532
En una sociedad organizada solamente sobre criterios de efi ciencia y productividad, es necesario redescubrir el papel de la mujer-madre como ser humano con unas características esenciales que la capacitan para comprender mejor a la persona, cómo es, qué necesidades tiene, a qué aspira. Las mujeres manifi estan una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual de un valor inestimable por la infl uencia que tiene en el desarrollo de la persona. Es preciso que la mujer esté cada vez más comprometida en el ámbito de la política y de la sociedad civil, trabajando complementariamente con el hombre. PDF

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12/12/2008
Relativismo ético y concepto moderno de tolerancia

Por
Mons. Jean Lafitte (Vicepresidente de la Academia Pontificia Pro Vita y Secretario del Consejo Pontificio por la Familia). Publicado en Cuadernos de Bioética, Vol. 19, Núm. 67, 2008, pp. 459-478
La historia ha ofrecido siempre ejemplos de hombres y mujeres que se han encontrado en la posición de deber desobedecer a la ley civil. Los motivos de la desobediencia a una ley se deben poder referir a la conciencia moral, en la cual entran en juego otras leyes, inmutables, reconocidas como verdaderas.

El autor estudia el contexto histórico de la aparición, en el siglo de las luces, de un nuevo concepto: la tolerancia. Dejando de ser expresión de la clásica virtud práctica de la prudencia, la tolerancia ideológica se ha deslizado al rango de virtud teórica. Tal pretensión es de esencia política, pero con inumerables consecuencias éticas. Se ha creado una sociedad ideológicamente tolerante. El autor desarrolla la tesis paradójica según la cual una sociedad ideológicamente tolerante no está dispuesta a tolerar la idea de que exista una verdad que buscar.
Hoy asistimos a una secularización de la objeción de conciencia, en torno a dos temas precisos: el servicio militar y las cuestiones ligadas a la protección de la vida humana. Examinando el ejemplo paradigmático del aborto, el autor muestra cómo la sociedad no se encuentra ya en la posibilidad de refl exionar serenamente sobre la cuestión del estatuto del embrión, por temor a replantear la cuestión de la elección legislativa de su legalización. Así, la sociedad ya no tiene la capacidad de afrontar los desafíos ligados a prácticas que lesionan la dignidad de la vida humana. Ha quitado a toda futura refl exión los criterios esenciales que le permitirían afrontar estos temas. PDF

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14/7/2008
La singularidad del ser humano frente al Proyecto Gran Simio

Un artículo publicado en Páginas Digital por el Prof. Nicolás Jouve de la Barreda (Catedrático de Genética y Socio Fundador de CíViCa). En él se presentan las claves biológicas que diferencian a la especie humana Homo sapiens de los restantes homínidos. Se destaca en particular la "evolución cultural" fenómeno exclusivamente humano que se añade a la "evolución biológica", del que se señalan sus características más esenciales: lenguaje articulado, capacidad de razonamiento abstracto, transmisión de conocimientos al margen de los genes, comportamiento, etc. Este hecho diferencial ha conducido al proceso de "humanización" que se añade al proceso de "hominización". Se señala la menor importancia del dato del porcentaje de similitud del ADN al comparar los genomas del hombre y los grandes simios y la mayor relevancia de las diferencias en los propios genes o en la regulación de su expresión. Por último, se discute la pretensión de igualar en derechos y en la consideración de personas a los grandes simios, preconizada en el Proyecto Gran Simio, por carecer de fundamento biológico, por ser injusta con los propios seres humanos más indefensos y por no ser necesaria para proteger a los grandes simios en peligro de extinción.


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